Hamish Blakely

Tanto si dibujaba sus superhéroes favoritos o de cómics o caricaturas de sus profesores de la escuela, Hamish siempre tuvo facilidad natural de dibujar con lápiz. Allanó el camino para un futuro en la pintura desde muy temprana edad.

Blakely nació en Canterbury en 1968 y desarrolló un interés por el arte desde una muy temprana edad. Estudió ilustración en la Escuela de Arte de Wimbledon y completó su licenciatura en la Universidad de Kingston, poco después de que se convirtió en un ilustrador profesional. Durante este tiempo, sus clientes incluyen The Body Shop, British Telecom y Cable and Wireless y él fue elegido para pintar dos delanteros de revistas para el mundialmente famoso autor de La lista de Schindler’, Thomas Keneally.

Al mismo tiempo, él y su esposa Gail desarollaban sus propios espectáculos en Londres, lo que los llevaron a realizar una pantalla individual en la Galería Tomás Caldera en Covent Garden. El espectáculo, titulado No molestar‘, explora la manipulación genética y sus efectos sobre sus pacientes. La colección completa mostró un interés creciente en el mundo que se convirtio en el sello distintivo de su obra posterior.

Blakely utilizaba, en esa epoca, acrilico para pintar. Gail fue quien marcó la primera fase de transformación de su estilo que seduce ahora a coleccionistas de todo el mundo. En la exposición ‘Muse’ celebrada en la Galería Halcyon en Harrods, Gail fue la protagonista en todas las 40 obras. Es esta asociación alineado únicamente entre musa y artista que dio un sentido especial de la intimidad en la exposición y trajo nueva vida al género de la pintada desnuda. A juzgar por la reacción, es algo que se va a continuar, informar e inspirar a su trabajo, sin fin.

Años más tarde, la transición a los aceites parecía inevitable y esto también se convertiría en otro punto de inflexión en su estilo distintivo. Cuando se le preguntó acerca de cómo su trabajo ha cambiado drásticamente en los últimos años, Blakely dice: “Más que una preocupación por el resultado final, es la pasión por el proceso mismo que insta al trabajo para evolucionar.Él cree que hay algo primordial y místico de crear la ilusión de una visión convincente en un tramo de una vez desnuda de lona. No es algo difícil de alcanzar en la pintura que desafía la fórmula y cuanto más se practica, más se aprende y al más profundo un artista tiene que cavar. Si se trata de un libro para niños, un cartel publicitario o un gran cuadro colgado en un museo, se ignora la idea de cualquier jerarquía en el arte; la única consideración importante es si la obra es significativa o no.

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